UN TRIBUNAL CONTRA LA HISTORIA



Fecha: mayo 5, 2020 Categorías: Personal


El titular de «un tribunal contra la historia» ya lo usó  El País  en un editorial publicado el 10-10-86 contra el entonces Tribunal Central de Trabajo (TCT) por su aferramiento a la ideología feudal, esa tan al uso que identifica el cargo público con  una propiedad, cuando propuso el extinguido TCT una cuestión de inconstitucionalidad frente a la Ley de Incompatibilidades de 1984.

Hoy el mismo titular sirve para definir la actualidad del Constitucional, también museo de vida y modos propios del feudalismo.

De entrada, los magistrados del Constitucional no son elegidos por su independencia y honradez de entre eminentes juristas, sino por su adscripción, conexiones, capacidad de politiqueo y vocación de servicio a los grandes partidos, lo que ya envenena la institución. La culpa de esto hay que buscarla en el Gobierno, las Cortes (es decir,  en el PSOE y PP) y en el  Consejo del Poder Judicial, órganos todos electores de los magistrados.

Soledad Gallego-Díaz pedía  el viernes 9 de noviembre en su artículo titulado «Que dimitan. Todos» la total renovación de los 12 integrantes del Constitucional. Eso es un deseo general de mucha gente y una juiciosa medida a la que los 12 magistrados aferrados al cargo y a sus privilegios de altos sueldos, sobresueldos en conferencias, coche oficial, etc.., se resistirán, es de esperar, hasta que la muerte o algo parecido los separe.

El Constitucional tiene un larguísimo historial de arbitrariedades cometidas contra la protección de los derechos fundamentales de los ciudadanos.

Como aquel desaparecido y vetusto TCT, el Constitucional es ahora «un tribunal contra la historia» y como pide Soledad Gallego-Diaz deben de dimitir todos, los doce, para que  renazca la institución basada en la savia nueva de doce flamantes juristas de reconocido mérito, independencia y honradez a toda prueba,  que hagan realidad lo que la Constitución establece y se ponga fin de este modo al desecho que el ente es hoy, digno objeto del basurero de la historia.